Las piezas fundidas de precisión de acero resistentes al calor se refieren a componentes de acero diseñados para funcionar en condiciones de alta temperatura. El desarrollo de estas piezas fundidas está estrechamente vinculado a los avances tecnológicos en diversos sectores industriales, como centrales eléctricas, calderas, turbinas de gas, motores de combustión interna y motores aeroespaciales. Debido a las diferentes temperaturas, condiciones de estrés y entornos operativos que enfrentan las diferentes maquinarias y equipos, los tipos de acero utilizados también difieren en consecuencia.
Para mejorar la resistencia a la oxidación del acero a altas temperaturas, se añaden elementos de aleación para alterar la estructura de la capa de óxido. Los elementos de aleación comunes incluyen cromo, silicio y aluminio. Estos elementos reaccionan con el oxígeno para formar capas de óxido densas y estables, como Cr₂O₃, SiO₂ o Al₂O₃, en la superficie del acero, creando una barrera de pasivación que protege el acero de una mayor oxidación. Si bien mayores adiciones de cromo, silicio y aluminio pueden mejorar significativamente la resistencia a la oxidación a altas temperaturas, cantidades excesivas de silicio y aluminio pueden deteriorar las propiedades mecánicas y la procesabilidad del acero. Por lo tanto, los aceros resistentes al calor suelen emplear cromo como elemento de aleación principal, con silicio y aluminio como adiciones suplementarias. En resumen, la resistencia a la oxidación del acero a altas temperaturas está determinada principalmente por su composición química.
Los componentes de acero fundido desempeñan un papel irreemplazable en aplicaciones que implican estrés e impacto significativos, especialmente en campos como la fabricación mecánica, las industrias metalúrgica y química, el transporte, la industria aeroespacial y la aviación, donde se utilizan ampliamente.